El pescado

Se trata de un producto delicado y frágil en cuanto a su conservación se refiere, pero muy saludable y variado para todo tipo de ocasiones y menús. El pescado blanco y el azul son fundamentales en nuestra dieta.

Hoy en día, nuestros mercados centrales reciben pescado de cualquier parte del mundo en menos de veinticuatro horas, por medio de rápidos métodos de transporte que nos aseguran su conservación. Por eso tenemos a nuestro alcance una variedad extraordinaria. Las dos grandes familias de pescado, la del pescado blanco ( que contiene cerca de un 2% de grasa) y la del pescado azul (cuyo contenido en grasas supera el 5%), acogen, a su vez, múltiples especies. Todos tienen propiedades nutritivas sensacionales. No obstante, si tenemos la suerte de vivir cerca de la costa, podemos disfrutar del pescado de proximidad y de temporada con todo su frescor y esplendor.

¿Cómo reconocer el pescado fresco?

¡Consumo responsable!

En efecto, al igual que las frutas y las verduras, los pescados también tienen una época del año en la que están más sabrosos, que normalmente coincide con su época de reproducción. Dejémonos aconsejar por los profesionales para que nos informen de la temporada de cada especie y para que nos ayuden a limpiarlo y cortarlo, tal y como les indiquemos, o bien como nos sugieran ellos mismos. Al tratarse de un producto perecedero, el frescor es un factor decisivo en la compra. Es recomendable cocinarlo el mismo día o no dejarlo más de un día en la nevera. Si no vamos a consumirlo en un plazo reducido, es mejor comprar pescado congelado.